sábado, 19 de diciembre de 2015

los amores que se olvidan y a veces vuelven



Salir con él me había hecho pensar que podía salir con cualquiera. Cuando el final ya se acercaba me di cuenta que con el único con el que yo era única era con él.

Demasiado tarde.

Durante muchos meses pensé en las cosas en las que yo me había equivocado. 
Miraba pelis, leía novela o escuchaba canciones y de todo extraía alguna receta para recuperarlo.
Pero lo cierto es que las cosas no se reformulan; no se continúan si los dos no quieren.

De a poco, toda la cultura material que me hablaba de él fue extinguiéndose: se acabó, se rompió, la regalé.
Lo único que me quedaba era una planta preciosa, un potus. La única que crecía en mi patio sin sol.

Me acuerdo el día que la trajo. Yo todavía vivía con mis viejos y él tocó timbre. Se había cortado el pelo, cosa que yo odiaba, pero en compensación traía el potus con ramas más largas que había conseguido en la florería.

Millones de veces, desde que lo tengo en mi casadeyosola pensé en madarle una foto con la leyenda “lo único que sigue creciendo de nuestra pareja” o algo así, pero nunca lo hice.
Por el contrario, la dejé abandonada todo el otoño, todo el invierno y gran parte de la primavera, hasta que se puso horrible.

El lunes la arranqué de cuajo, y sólo dejé vivos unos brotes que me dio pena tirar.
Era lo único que me quedaba de él y lo arranqué de raíz.
Después de tres años de separación, después de un año de no verlo, de no hablarle, esa misma madrugada recibí un mensaje de él.

Recuerdo en esta tranquila noche estival los versos que leí en adolescencia de Bécquer. Comparto con ustedes aquellas palabras:

XLVIII

Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué,
¡aunque sentí al hacerlo que la vida
me arrancaba con él!

Del altar que le alcé en el alma mía
la voluntad su imagen arrojó,
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.

Aun para combatir mi firme empeño
viene a mi mente su visión tenaz...
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
en que acaba el soñar! 

Gustavo Adolfo Bécquer







sábado, 17 de octubre de 2015

la vida, ese paréntesis (como decía benedetti)





escucho a una vecina que dice "ya es de noche"
me lo imaginaba, pero excepto por el reloj, no me resultaba evidente.
son las 19:23 de un sábado peronista.
salí trece minutos afuera, el resto lo pasé adentro y eso, que me avisaron que el día estaba lindo.

escucho a un vecino que le dice a mi vecina "feliz día mañana"
es el día de la madre.
día que no me toca, pero toca a mi mamá, a mis hermanas y a mis amigas.

la suerte de que no se corte la luz, 
la alegría de tener un libro y estar terminando de ver una peli.
Saberse como en casa en casa y no bajo un simple techo.
esos son mis logros.

fumar, tomar mate, bañarme; esa cotidianidad exquisita
que no me falta en casa ni en ningún lugar del mundo.

haber perdido la esperanza de que me esperen con la casa calentita,
y de que me despierten cantando.
esas serían mis pérdidas del año.

hoy pinté una mesa.
mañana festejo el día de la madre.

y la vida pasa, las canas aumentan, el gatito crece.
y la vida pasa; la estiramos.

lunes, 23 de marzo de 2015

Retomando
retomando ideas, planes, sueños
retomando el vaso de cerveza que dejé en la mesa
como dejé en la mesa un mes que pasó sin que me diese cuenta
retomando abrigos, porque llegó el invierno
y retomando cautelas que hay que tener para no ponerse vieja
para no repatear la piedra que me hizo tropezar más de dos veces
retomando eso, que al retomarlo no va ser igual que al tomarlo
retomando la costumbre de salir de viaje
retomando y repensando y requejándome otra vez
retomando el tres y siguiendo para adelante.








domingo, 14 de diciembre de 2014

todo el tiempo que perdemos en giladas para no sentirnos solos



hubo una época en la que nos encontrábamos para hablar o para vernos.
a veces, las cosas venían mediadas por largas o cortas conversaciones de teléfono.
algunos románticos solían usar correspondencia epistolar; muchas veces solo en la época de navidad.
mis primeras relaciones con las personas fueron así.

la soledad era algo real. la soledad era algo que uno podía llegar a odiar.
la soledad era un lugar no muy agradable del que podía resultar algo interesante.

después llegó internet. los chats, los mails
el celular y los mensajes de texto.
parecía que las relaciones con amigos, familiares y pareja se dinamizaban: se hacían más cotidianas y las distancias más cortas.
aprecieron algunos programas como fotolog, flirk, blogs que nos hicieron pensar que las relaciones excedían el mero ámbito de los "conocidos".
otros, no importaba quienes, participaban de una parte acotada de lo pensamos o de los vivimos.
sin embargo para formar parte de este tipo de sitios se requería de una computadora y de cierto tiempo para escribir, subir fotos o lo que fuera.

creo que lo que pasa ahora es otra cosa.
hace un tiempo una compañera, en ese momento recientemente re-bienvenida a la soltería se compró un smart phone y me dijo en tono de chiste "nunca más voy a estar sola"
me reí.

pasado bastante tiempo, yo también tuve mi smart phone y entendí que lo que parecía un chiste era real.
facebook, instagram, wp, twitter, el mail, los sms, las llamadas configuran un mundo virtual en el cual siempre hay algo para ver o para enterarse.

hace años no veo a contactos míos de facebook de los que no interesan sus vidas en absoluto y, sin embargo se que comen, a  dónde van de vacaciones, qué posición política tienen.
se cuando el abuelo está internado y se tomaron para embriarse el sábado a la noche.

se un montón de cosas que dudo que me interesen o que sirvan para algo.
invierto un montón de tiempo en relaciones no reales, en conocimientos absurdos.

y... además... se todo esto no ayuda a la vida sentimental de nadie.

what´s up: " what´s up" - un artículo de otro blog que recomiendo leer

miércoles, 24 de septiembre de 2014

los treinta

durante mucho tiempo temí, de una manera inconsciente, que llegaran los treinta.

terminar una década maravillosa y fundacional /los 20/ para empezar otra en la que /se supone/ uno tiene las cuestiones fundamentales para el resto de la vida, resueltas.

cuando llegaron, llegaron sin depresión de por medio, sin miedo a "vestir santos" y sin "desesperación por no tener hijos".

a diferencia de esos temores. hoy, a los 30 y un mes puedo decir que algunas cosas se aprenden cuando uno llega a los treinta, a saber:

estoy segura de lo que se y no me avergüenza lo que no se
no voy a lugares donde no soy bienvenida y no hago esfuerzos  por ser aceptada
quiero estar con las personas que no me hacen renunciar a lo que soy para quererme y, aunque cada tanto la gente querida resulta decepcionante, aprendí que el paso del tiempo nos hace entender todo y muchas veces nos da la razón.

me da asco pensarme repitiendo lo que dicen otros, solo porque no me animo a decir lo que pienso.
aprendí que nadie es tan bueno, nadie es tan inteligente, perfecto o lindo.

que se pueden tener convicciones y no por eso tener que gritarlas.
que hay que elegir donde hacerlo, qué batallas dar.
que hay gente con la que ni vale la pena gastar pólvora.
que las cosas que dan sentido no son fáciles de adquirir y a veces eso es también lo que les da sentido.

que mi tiempo vale, pero no me desespero ni preocupo si ya estoy llegando tarde, si tengo que esperar treinta minutos el tren.
finalmente siempre estamos llegando tarde y que con las cosas que no están en mi control no tengo que angustiarme.

aprendí que sólo puedo estar en pareja si estoy profundamente enamorada porque soy muy feliz sola y no nací para estar con alguien solo para pasar el rato.

se que todo lo que digo se basa en mi experiencia y por lo tanto está sujeto a cambios.
se que no hay "una" manera de vivir, que no todos nacimos para lo mismo y que no estoy obligada a querer lo que otros quieren o creen querer.

que la sujeción a mandatos es un trayecto certero a la infelicidad mayúscula

que no quiero vivir sin jugarme por nada, sin elegir nada, sin decir nada
que es vital para mi buscarle un sentido a las cosas, incluso cuando es una búsqueda inútil y una batalla perdida.

también aprendí, lo que dice este video:

cualca - a los 30





domingo, 11 de mayo de 2014

Bayer actor



lo había visto en conferencias, había leído libros y artículos de él y sobre él.
había visto y leído entrevistas y me había parecido siempre un viejo hermoso.

nunca lo había visto en el teatro, en el medio de una obra de teatro que, como no podía ser de otra manera era sobre la patagonia trágica.

en este caso sobre un evento preciso de la patagonia trágica; sobre las putas de San Julián que se negaron a atender a los asesinos de los peones rurales de la patagonia en 1922.

no es mi intención hablar sobre el episodio en sí. faltan los adjetivos para expresar la admiración por esas cinco mujeres, únicas voces que llamaron asesinos a los que otros llamaban soldados al servicio de la patria, que Bayer rescató del olvido y, que nunca está demás recordar: Consuelo García, Angela Fortunato, Amalia Rodríguez, María Juliache y Maud Foster.

pero de la obra de teatro nos emociona también otra cosa, tal vez menos abordada en la obra de Bayer, que es él mismo.

la historia de las mujeres en la obra se ve atravesada por la investigación e historia personal de un Bayer joven, un Bayer adulto y un Bayer real.

un Bayer que conmueve con solo aparecer en la escena, porque es la personificación de todos los valores nobles a los que podemos aspirar como seres humanos.

un hombre con convicciones puestas en práctica, puestas en hechos.

un intelectual con todo el peso de la palabra. de esos que se involucran con la vida y ponen al servicio de la sociedad sus armas, sus ideas y su vida.

un Bayer que emociona al encontrarse con su fallecida madre, que le dice que está orgullosa de él y a la que él responde que extraña.

que convence hasta a la muerte de que no lo lleve, que tiene muchas cosas por hacer, que tiene ganas de vivir.
un Bayer que hasta se atreve a interpelar, acusar y juzgar a la muerte por los militantes muertos por el terrorismo de Estado argentino.

y uno... se siente tan poca cosa al verlo. uno se siente tan poco reflejo de todas las convicciones elogiables de Bayer.





es un referente, uno de esos pocos intachables que abraza todas las causas válidas y, que sin dejar de reconocer y celebrar las mejoras ocurridas en el país, no deja de denunciar todas las cosas que quedan por hacer; nos dice que no nos podemos quedar nunca en un sillón de comodidad y conformidad sino que hay que seguir luchando y trabajando todos los días por la defensa de los derechos humanos, por las necesidades de los más abandonados, porque no haya represiones a los movimientos populares, por no dejarnos engañar por el poder polítco, porque la democracia y los derechos se persiguen, se defienden y se construyen con la lucha de todos los días.

y nos enseña con su vida, que nada de esto es fácil, sino que puede costar la vida, 8 años de exilio, ver los libros de uno quemados, prohibidos, ver a los amigos muertos o desaparecidos, y la soledad... ese inevitable estado temporal de quienes abrazan sus ideas y no negocian los derechos.

es, sin duda, uno de los imprescindibles de los que hablaba Becht.

Gracias Osvaldo.






jueves, 17 de abril de 2014

se nos pianta un lagrimón

Entro a casa, después de unas copas con amigos y me entero que Gabo se murió. 
Como dice Mario, otro de los que se nos fueron hace no tanto, “la muerte es siempre una sorpresa inútil aunque uno comparezca con las bisagras herrumbrosas."

Leer la noticia me hizo pensar en él, Gabo, al que sin conocer se hizo parte de mi familia desde mi infancia.

Recuerdo cuando mamá lo conoció, no a él sino a su obra, y lo leía y toda, absolutamente toda la casa olía Gabo. 

Como Gabo lo conocimos todos en mi familia: mi hermana que engañaba a mi mamá subrayando frases en sus textos, los de él,  que ella no había seleccionado; y mi hermano que escribía, cual graffitti en las portadas de sus libros “Gabito puto”.

Es que tanto hablaba mamá de sus obras, de sus relatos, sus novelas, sus ensayos y sus cuentos, que a nosotros, infantes, púberes y adolescentes, solamente nos daba hastío y bronca.

De tanto escucharlo nombrar, Gabo para nosotros era como un tío. Mamá nos hablaba de él, nos leía frases, nos contaba anécdotas. Como un tío, al cual a fuerza de verlo seguido, se transforma en un pesado, un denso que uno no quiere ver más, pero que igualmente es muy querido.

Pasados algunos años, todos empezamos a leer a Gabo, a escucharlo y, como no podía ser de otra manera, Gabo nos enamoró, nos conmovió.

Recuerdo una vez que madre le regaló a una amiga de ella la novela “El amor en los tiempos del cólera” y, pasado el tiempo regular que demanda leer una novela su amiga le dijo “No me gustó, no la entiendo” o algo así y madre, en vez de enojarse nos dijo: “Pobre, no lo entiende, ella se lo pierde”; con cierta tristeza por no poder compartir con su amiga el goce estético que en ella provocaba García Márquez.

Es inútil contradecirla, realmente pobre del que no pueda comprender, apreciar y degustar la obra de Gabo. 

Gabo, que es todo lindo. Incluso cuando no lo leía no podía obviar lo lindo que era.

Y cuando lo empecé a leer fue música en mis oídos, pero música linda, música que quiere ser escuchada, re-escuchada y repensada.
Mi primer novela de Gabo, fue la ya mencionada “El amor en los tiempos del cólera” y de ella quisiera citar algunas partes, algunas frases:
  • “Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”
  • “Acababan de celebrar las boodas de oro matrimoniales, y no sabían vivir ni un instante el uno sin el otro, o sin pensar el uno en el otro, y lo sabían cada vez menos a medida que se recrudecía la vejez”
  • “La gente que uno quiere debería morirse con todas sus cosas (…) le rogó a Dios que le mandara la muerte esta noche durante el sueño, y con esa lusión se acostó”
  • “Los síntomas del amor son los mismos del cólera”
  • “..y aunque nunca se había atrevido a levantar la vista para comprobarlo durante la misa, un domingo tuvo la revelación de que mientras lso instrumentos tocaban para todos, el violín tocaba sólo para ella.”
  • “Le había enseñado que nada de lo que se haga en la cama es inmoral si contribuye a perpetuar el amor (…) la convenció de que un viene al mundo con sus polvos contados, y los que no se usan por cualquier causa, propia o ajena, voluntaria o forzosa, se pierden para siempre.”
  • “Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga otra vez y muchas veces a parirse a sí mismos.”
  • “Acepto con mucho gusto, pero le advierto que estoy loca”
  • “Florentino Ariza supo en ese momento que también a ella le había llegado la hora de preguntarse con dignidad, con grandeza, con unos deseos incontenibles de vivir, qué hacer con el amor que se había quedado sin dueño”
  • “No podía concebir un marido mejro que el había sido suyo, y sin embargo encontraba más tropiezos que complacencias en la evocación de su vida, demasiadas incomprensiones recíprocas, pleitos inútiles, rencores mal resueltos. Suspiró de pronto: “Es increíble cóm se puede ser feliz durante tantos años, en medio de tantas peloteras, de tantas vainas, carajo, sin saber en realidad si eso es amor o no.”
  • “...lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límtes. - ¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo? - le preguntó. Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde havía cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches – Toda la vida - dijo”

Gabo, te fuiste, pero nos quedaste. Algo curioso, pero algo que suele pasar con los artistas.
Nunca se van del todo.

Gracias por hacer épico el amor, incluso en la vejez. Gracias por hacer cuestionable, polemizable y publicable cualquier cuestión política. Por recordar a Conti contemporáneamente a su desaparición y por preguntarle a Massera por su destino ( con todo lo que eso implicaba en la Argentina del terror).
Gracias por tratar de convencer a Peggy de que le de un beso a "ese" que no sabemos bien quién es, pero que seguro se merecía ese beso. 
Gracias por estar siempre del lado de los buenos. 
Gracias dejarnos creer en la magia, o más bien, por comunicar al mundo sobre la magia que susurra a veces y grita otras, para quienes caminamos por Latinoamércia. 
Gracias por creer en el continente cultural, no el geográfico.

Mi ejemplar de Cien años de soledad me lo regaló hace ocho años un cartonero, lo tenía entre los cartones y papeles de su carro, como parte de la recolección del día; se lo pedí y me lo regaló. Eso es sólo una parte más de la magia que emana Gabo, que hace todo posible; que burla - barreras del mercado.

En agosto de 1967 Cortázar le escribía a su editor Paco Porrúa diciéndole, tras haber leído Cien años de soledad “...los más viejos ya nos podemos morir, hay capitán para rato”. Me pregunto, ¿quién es nuestro capitán ahora?




martes, 8 de abril de 2014

c´est roland!



asombra encontrarse viendo, escuchando o leyendo cosas a las que sólo el azar y cierta disposición a la curiosidad nos llevan.
esa es la maravilla de internet.  
                  
                de alguna manera nos justifica

es curioso pero las horas en internet son como "el punto medio virtuoso": algo bueno (no voy a ampliar este concepto) se recibe en contraprestación a las largas horas frente a la pantalla.

horas que no se juzgarían si uno estuviese leyendo un libro (por pedorro que sea) pero que serían denostadas de haberlas pasado frente al televisor haciendo zapping.
al menos estimo que es ésta la opinión de la intelectualidad juzgona y las abuelas de barrio norte.

el domingo pasado encontré algo grandioso.
nada demasiado amplio que explicar/comentar o historiar.





un libro de poemas que me regalaron, me llevó a googlear al autor, el autor me llevó a su facebook, su facebook a su página, su página a sus producciones, sus producciones en el área de "actuación" me llevaron a un programa de radio en el que participó durante tres meses en 2010 (o al menos ese período es el que se encuentra en su página) haciendo el personaje de roland y roland a este maravilloso poema.
Poema que estimo, pero sólo estimo que pertenece al mismo autor del libro de poemas con el que empezó toda la historia: esteban feune de colombi

empieza diciendo algo como "hoy vedrené", que vamos a omitir para evitar mandarnos fruta

y sigue diciendo:

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hoy escribí un arado y lo enganché a un tractor
até mis ropas al arado y manejé el tractor en zig zag por rutas conocidas
autografiando huellas desconocidas
hoy me temí, hoy volví a temerme con temor atávico
hoy leí algunos poemas en una casa vieja
hoy les bajé la persiana a las estrellas
hoy me imaginé feliz en otra cultura, no en esta.
debería ser hoy, pero se que hoy resulta una quimera

la quimera que concibo para alejarme de ayer y de mañana
para congelarme

hoy soy un tempano de hielo a la deriva
hoy no hablé con mamá
hoy vi dos películas de peter sellers
hoy sigue siendo un hilo invisible 
que se encuentra en el aire con el sueño de un precursor

hoy podría haber muerto con los pantalones planchados
el pelo revuelto
la risa desdibujada
un rictus vaporoso 
para decir "hasta luego" sin perder la calma
hoy entendí que la belleza no es fácil de llevar
y que la afabilidad sirve de poco, de muy poco, de casi nada

hoy, 
llanto adentro
cabe con lágrimas enjauladas
un túnel hacia lo mas tostado de mi oscuridad
hoy un agujero sin fin
un barril sin fondo

hoy a pesar de lo que pesa, me trajo un ala




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disculpas al autor si erré en la transcripción o en la autoría; pero no encontré nada en la red que de constancia del autor de este escrito, ni del escrito y sentí que si a mi me había gustado tanto, era necesario publicarlo y difundirlo.

infinitas gracias al azar que me llevó al camino que conducía a este personaje maravilloso que es roland y a este encantador poema.

(uso y recomiendo)








domingo, 6 de abril de 2014

reflexiones de domingo




a veces me encuentro en casa, sola
haciendo algo o no,
cantándome al oído,
descrifrando significados de un libro.

a veces me veo de afuera, sola, en casa.

en esos a veces suelo darme cuenta que ser alba
es una de las profesiones más bellas







jueves, 2 de enero de 2014

como debería ser



uno termina sin saber si enserio ese mal venía por algo bueno, o lo tuvimos que reformular para poder seguir la existencia.

sea como sea, una parte importante de todo el asunto, siempre pasa y debe pasar por uno y las acciones/decisiones que uno, y casi solo uno, debe tomar/elegir/ejecutar.
al menos, así lo piensa jean paul, que nos ilumina la víspera de feriado con sus reflexiones: 


"Ahora bien, para el existencialismo, no hay otro amor que el que se construye, no hay otra posibilidad de amor que la que se manifiesta en el amor; no hay otro genio que el que se manifiesta en las obras de arte; el genio de Proust es la totalidad de las obras de Proust (...) Un hombre que se compromete en la vida dibuja su figura, y fuera de esta figura no hay nada. Evidentemente, este pensamiento puede parecer duro para aquel que no ha triunfado en la vida. Pero, por otra parte, dispone a las gentes para comprender que sólo cuenta la realidad, que los sueños, las esperas, las esperanzas, permiten solamente definir a un hombre como sueño desilusionado, como esperanzas abortadas, como esperas inútiles, es decir que esto lo define negativamente."




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Sartre, Jean Paul, El existencialismo es un humanismo, Buenos Aires, Ediciones del 80, 1982, p. 25 




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miércoles, 8 de mayo de 2013

las penas se secan al sol







algún día la lengua española y los catedráticos de la real academia van a crear-enunciar-difundir la palabra que describa lo que lo quiero
mientras tanto, algunas/os
 amigos escribieron cosas ayudan para explicarlo:

como le decía el Che a Aleida al comenzar sus cartas “mi única en el mundo”
como dijo Susana Thenon en un poema “mi sonrisa guarda un amor que asustaría a Dios”
como le decía Benedetti a Luz “después de todo qué complicado es el amor breve y en cambio qué sencillo el largo amor”
como dijo un personaje Houllebecq “He tenido que conocer lo mejor que hay en la vida, dos cuerpos que disfrutan de su felicidad (…) y el amor, en el que todo es fácil, donde todo se da al instante.”
como escribió Castor cuando se murió Sartre “Así es: ya fue hermoso que nuestras vidas hayan podido estar de acuerdo durante tanto tiempo”.

estoy embriagadoramente feliz de haberte conocido.
ahora entiendo cuando García Márquez dijo que “los síntomas del amor son los mismos del cólera” y también entiendo a un personaje de éste cuando preguntó “¿y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?”

martes, 2 de abril de 2013

la mala racha



Buenos Aires, 14 de diciembre de 2013

Mudarse implica muchas cosas, en principio es una posibilidad de vivir a un territorio virgen que no de cuenta de la pareja que me dejó.
En segundo término, es darse cuenta que estás sola otra vez.
Y, aunque toda la gente que te quiere te ayude a mudar cosas, a conseguir cajas y a transportar muebles, tenés que empezar de cero, otra vez, a acomodar lo que va a ser tu vida.

En mi caso se complicó más porque de las dos semanas que hace que vivo sola, hubo nueve días en los que justo cuando atardece y baja la luz natural, se cortó la luz en mi casa, y no por dos horas sino hasta el día siguiente.
La combinación entre el reciente abandono en el que me dejó mi ex novio y los cortes de luz, me llevaron a llorar más, a sentirme más patética y darme cuenta que estoy en una mala racha.

Ahí va una sutil enumeración del caso:

Mala racha es prender la tele y que estén pasando “500 días con Summer”
Mala racha es haber comprendido “500 días con Summer” y mala racha es darte cuenta que Summer no es una soreta, sin que se parece bastante a tu ex novio, que fue la persona con la que más feliz fuiste en tu vida.
Mala racha es saber que va a aparece Autumm, que vas a estar bien, pero que el verano fue mucho mejor.

Mala racha es que se inunde tu cuadra, el mismo día que te evacuaron del trabajo por la presencia de una nube tóxica a 300 metros de tu puesto de trabajo.
Mala racha es esperar que tu ex escuche la noticia, se preocupe y te llame para ver cómo estás.
Mala racha es que termines llamándolo vos.

Mala racha es esperar cinco horas 100 cajas de plástico, parada en un lugar hostil y que te traigan 50 cajas de cartón.
Mala racha es que esa misma semana te bardee tu jefa por olvidarte de hacer algo imposible de hacer.

Mala racha es estar mirando el celular cada cinco minutos y que solo te mande mensajes la empresa de teléfono para decirte que se está por vencer tu factura y te van a cortar el servicio.

Mala racha es ver un lindo atardecer a la hora que él llegaba y no tener con quién compartirlo.
Mala racha es que sabe dónde vivís y estar segura de que no va a pasar a visitarte.
Mala racha es haber estado tres días sin llorar y estar a punto de estrenar llanto en tu nueva casita.

Mala racha es saber que ya no le importás, ni aunque explote un conteiner de pesticida al lado tuyo

Mala racha es que todos te escuchen contar que te dejó tu novio y que nadie se sorprenda.

Mala racha es ya no recordar cómo eras antes de conocerlo.

Mala racha es que aunque no quieras, seguís pensando que va a volver

Mala racha es no encontrar a nadie que esté peor que vos; se que es mediocre pensar así pero a veces ayuda.

Mala racha es que una coincidencia con él ya no va a ser una coincidencia.
Mala racha es mudarte a un lugar donde todo el tiempo se escuchan ruidos que no conocés pero parecen de un asesino serial.

Mala racha es que todas tus amigas están casadas o con fecha de casamiento


Mala racha es saber que de todos los bares en el mundo él no va a entrar a tu bar

Mala racha es que se corte la luz en tu departamento, pero el vecino de un piso más arriba tenga luz

Mala racha es estar segura, aunque no quieras y sepas que no es así, que él te va a volver a llamar. Es horrible, cuando efectivamente no va a pasar eso (esta ya la dije, pero es mala en serio)

Mala racha es que una vez haya comparado a nuestra pareja con una casita que se construye de a poco, y que de repente se compre una casa nueva para estar solo, y te lo enteres por la madre.

Mala racha es saber que va a ser feliz, probablemente más que con vos.
Mala racha es saber que en algún punto, se lo merece.




jueves, 21 de marzo de 2013

la vida después del nos


Buenos Aires, 03 de diciembre de 2012


Vivo sola hace dos años, con lo cual empezar el tercer año no tendría que sea problema.
La cuestión es que antes tenía novio y me visitaba siete de los seis días de la semana, es decir, bastante.
Ahora me mudé, me re- bienvení a la soledad y hace una semana no se de él.
Mudarse no habría sido un problema, excepto porque toda la casa tenía cosas de él y todos los rincones de mi vieja caja de zapatos contaban historias de nosotros.
Recuerdos, notas, fotos, regalos, congas y objetos que daban cuentas de proyectos inconcretos de los dos.
En síntesis todo referenciaba a él, y yo que soy referencista en una sala de consultas de un archivo, no tengo demasiados problemas en recordar y relacionar con él y con nuestra pareja.



sábado, 10 de noviembre de 2012

...esperando encontrar el momento de vivir




1 relato y 1 diálogo sobre la vida y las oportunidades de ser algo feliz


“... Por entonces yo creía firmemente que la “vida”, la “verdadera” vida estaba en algún sitio muy apartado, no sabía dónde, lejos, del otro lado de los tejados. Desde entonces no he cesado de buscarla. Pero no logro darle alcance, pues siempre se esconde detrás de algún nuevo tejado. En fin de cuentas, todo fue una burla cruel para conmigo, ya que la verdadera vida se quedó precisamente allí, en aquel patio en que, por primera vez, leí con Antonio “Los orígenes de la civilización”. 


Rosa Luxemburgo, Cartas de la prisión, Buenos Aires, Colección Papeles Políticos, 1974, p. 50-51





"Andrés: Es que muchas veces no sabemos cuál es el momento de vivir.
Alejandro: ¿Cómo?
Andrés: Claro, esperando el momento de vivir, haciendo otras cosas, preocupándonos por otras cosas
Alejandro: Esperando vivir"
Andrés: Claro, o sintiéndote out, trabajando, pensando en nuestro problemas, suponemos que vivir es el tiempo que queda entre esos momentos, el tiempo que queda, entonces vivir sería estar aquí echado acariciando el gato 
Alejandro: Dejemos constancia de que tengo acá un gato acechando."

Rozitchner, Alejandro y Andrés Calamaro, Tirados en el pasto, Buenos Aires, Sudamericana, 2000, p. 276

domingo, 29 de julio de 2012



contenta de haberlo conocido y,
contenta de no haber escuchado a nadie
              y quererlo un poco más.

contenta de no haber sido coherente,
de no haberle dicho ni media mentira
de mirarlo, de admirarlo
de quererlo, de extrañarlo