lunes, 29 de marzo de 2010

una canción al movimiento





Dentro de las corrientes artísticas de principios del siglo XX encontramos al complejo y rebuscado Futurismo.



Ésta corriente artística vanguardia fue fundada en Milán, Italia por Filippo Tommaso Marinetti, autor del manifiesto de ésta escuela.



Otros artistas representativos de esta escuela fueron: Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Luigi Russolo, Carlo Carrá y Gino Severini.



Podemos marcar la fecha de publicación del Manifiesto, el 24 de febrero de 1909, como fecha de nacimiento de la escuela.



Leerlo nos sirve para entender esta corriente artística:

Manifiesto futurista



1. “Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad.


2. El coraje, la audacia, la rebelión, serán elementos esenciales de nuestra poesía.



3. La literatura exaltó, hasta hoy, la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso de corrida, el salto mortal, el cachetazo y el puñetazo.



4. Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza, la belleza de la velocidad. Un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo... un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia.



5. Queremos ensalzar al hombre que lleva el volante, cuya lanza ideal atraviesa la tierra, lanzada también ella a la carrera, sobre el circuito de su órbita.


6. Es necesario que el poeta se prodigue, con ardor, boato y liberalidad, para aumentar el fervor entusiasta de los elementos primordiales.



7. No existe belleza alguna si no es en la lucha. Ninguna obra que no tenga un carácter agresivo puede ser una obra maestra. La poesía debe ser concebida como un asalto violento contra las fuerzas desconocidas, para forzarlas a postrarse ante el hombre.



8. ¡Nos encontramos sobre el promontorio más elevado de los siglos!... ¿Porqué deberíamos cuidarnos las espaldas, si queremos derribar las misteriosas puertas de lo imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Nosotros vivimos ya en el absoluto, porque hemos creado ya la eterna velocidad omnipresente.



9. Queremos glorificar la guerra –única higiene del mundo– el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las bellas ideas por las cuales se muere y el desprecio de la mujer.



10. Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo, y combatir contra el moralismo, el feminismo y contra toda vileza oportunista y utilitaria.



11. Nosotros cantaremos a las grandes masas agitadas por el trabajo, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las marchas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas, cantaremos al vibrante fervor nocturno de las minas y de las canteras, incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas, devoradoras de serpientes que humean; a las fábricas suspendidas de las nubes por los retorcidos hilos de sus humos; a los puentes semejantes a gimnastas gigantes que husmean el horizonte, y a las locomotoras de pecho amplio, que patalean sobre los rieles, como enormes caballos de acero embridados con tubos, y al vuelo resbaloso de los aeroplanos, cuya hélice flamea al viento como una bandera y parece aplaudir sobre una masa entusiasta. Es desde Italia que lanzamos al mundo este nuestro manifiesto de violencia arrolladora e incendiaria con el cual fundamos hoy el FUTURISMO porque queremos liberar a este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios. Ya por demasiado tiempo Italia ha sido un mercado de ropavejeros. Nosotros queremos liberarla de los innumerables museos que la cubren por completo de cementerios.”




Se proponía como uno de sus objetivos romper las antiguas normas del arte, rechazando la estética tradicional



Pregonaba el movimiento agresivo, la revolución, lo nacional y guerrero, la exaltación de las máquinas…



Podemos decir que el futurismo fue derrotado por la misma guerra que valoraba.
Muchos de sus representantes participaron de la Primera Guerra mundial y posteriormente se sumaron al fascismo.



Otros, tras la Primer catástrofe en la guerra optaron por la Nueva Figuración, una corriente de vuelta a lo tradicional y a lo figurativo, en oposición a la abstracción.


viernes, 26 de marzo de 2010

ASENTAMIENTOS en buenos aires





















Día 1: sábado 23 de mayo de 2009




El asentamiento existe, el asentamiento es real. Real no por el mero hecho de su existencia sino también en su acepción de realismo, tal como el surgido en la literatura hacia el siglo XIX de la mano de Jules Champlfleury en oposición al Romanticismo.

A diferencia de éste, el realismo, contemporáneo y compañero del nacimiento de la fotografía, buscaba describir lo cotidiano, lo típico, los personajes vulgares, siendo testimonio de la realidad con descripciones detalladas y prolijas que fuesen vehículo de una descripción lo más fiel posible de la realidad.

El visitar el asentamiento me obliga a tomar una posición en la realidad, a testimoniar por medio de escritos lo que ocurre ahí y la función dentro de la sociedad que tenemos. No pudiendo permanecer inmóviles, sino actuando.



Los problemas que aquejan al asentamiento, según pudimos observar casi fotográficamente, es decir viendo las imágenes crudas que se nos presentaron pero sin un estudio ni conocimiento profundo del caso, son de tipo sociales, humanos y políticos.

Entendemos, a priori, que hay una relación directa entre las personas y su entorno social y económico y buscaremos transmitir nuestra experiencia en el lugar de la forma lo más verídica y objetiva posible; sin renunciar, por supuesto a la significación política que todo acto del hombre tiene y al fin último que tiene esta crónica, que es una reversión de la situación en la que vive la gente a la que aludimos.

Sabemos que estas situaciones son testimonio de una época, de una país, de una clase social, de los oficios que desarrolla la gente alejada del estudio, y queremos dejar testimonio de esto para que los que no tienen voz en los medios, adquieran un conocimiento dentro de la sociedad a fin de que no se permita, no se oculte, no se calle, no se silencie nunca más las situaciones de indigencia, de olvido institucional, de pobreza, de ocultamiento y de marginación en la que se encuentra esta gente.



Buscamos, por último analizar, describir, DENUNCIAR y MODIFICAR la realidad del asentamiento.

No podemos permanecer callados por más tiempo, no podemos permitir que las situaciones de este tipo se reproduzcan y se soporten.

No podemos ser tan hipócritas de bregar por la libre educación, por el derecho al trabajo, a la vivienda, a la libertad de culto, pensamiento y, en fin a los derechos humanos y por otro lado convivir y tapar con un velo la terrible realidad diaria en la que vive la gente del asentamiento.

lunes, 15 de marzo de 2010

cuando ya me empiece a quedar solo...


Nadie duda en defender a los gatitos abandonados en las calles.

Yo tampoco. Escribo desde mi notebook con Roque tirado al lado mío, a la espera de que lo acaricie.

Pocos se atreverían a pensar que un niño no es merecedor de cariño, de alimentos, de atención.

Pero nuestros actos como sociedad demuestran desprecio hacia los viejos. A veces intencionalmente, otras por inacciones.

En mi ciudad los viejos, los abuelos, son olvidados, son una carga, son un peso y un gasto más para las familias.

Es la filosofía de la fábrica aplicada a la vida, a los hombres. Hay que ser productivo, útil y quien no lo sea molesta y debe ser desvinculado del trabajo.

En la última novela que leí de Houellebecq, el autor, en medio de un discurso futurista relata que la vejez provoca sufrimientos morales: “Envejecer no parece haber sido agradable en ningún momento de la historia humana.”

La novela evoca el pasado, que es en realidad nuestro presente y dice que “...el cuerpo deteriorado y desfigurado de los viejos ya era objeto de una repugnancia unánime...”.

Cuenta las numerosas muertes que ocurrían por falta de ciudados a las personas mayores: “...este mismo periódico publicó una serie de reportajes terribles, ilustrados con fotos dignas de campos de concentración, en los que se describía la agonía de los viejos amontonados en salas comunes, desnudos en sus camas, con pañales, gimiendo todo el día sin que nadie acudiera a rehidratarlos ni darles un vaso de agua; en los que se describía la ronda de enfermeras, incapaces de comunicarse con las familias de vacaciones, recogiendo regularmente los cadáveres para hacer sitio a los recién llegados.”

Más allá del relato ficcional ambientado en un futuro lejano, no nos parece tan inverosimíl, cuando lo contrastamos con la crónica de viaje de Ernesto Guevara por América Latina, donde relata su visita como médico a una anciana.

“La pobre daba lástima, se respiraba en su pieza ese olor acre de sudor concentrado y patas sucias... Sumaba a su estado asmático una regular descompensación cardíaca. En estos casos es cuando el médico consciente de su total inferioridad frente al medio, desea un cambio de las cosas, algo que suprima esa injusticia que supone que la pobre vieja hubiera estado sirviendo hasta hacía un mes para ganarse el sustento, hipando y penando, pero manteniendo frente a la vida una actitud erecta. Es que la adapctación al medio hace que en las familias pobres el miembro de ellas incapacitado para ganarse el sustento se vea rodeado de una atmósfera de acritud apenas disimulada; en ese momento se daja de ser padre, madre o hermano para convertirse en un factor negativo... objeto de rencor de la comunidad sana que le echará la enfermedad como si fuera un insulto personal a los que deben mantenerlo.”

Citas:

Houllebecq, Michel, La posibilidad de una isla, Madrid, Alfaguara, 2005, p. 82- 83

Guevara, Ernesto, Diarios de motocicleta. Notas de un viaje por América Latina, Buenos Aires, Planeta, 2003, p. 103- 104

jueves, 11 de marzo de 2010

¿El principio del final o el final del principio?

Lo que hoy termino, me parece que lo terminé hace rato.

En cambio, lo que simbolicamente terminaría recibiendome y finalizando la carrera; eso creo que no lo voy a terminar nunca.

Es complicada la cuestión educativa en este país, o tal vez en el mundo.

Acá llamamos carrera, a lo que en realidad es un camino, que no se hace a los trotes, sino con pasitos de bebé y tropezones.

Lo que se llama examen final es en realidad el principio de adquirir conocimientos. Se que no soy un diez en ninguna asignatura aunque mi libreta de estudiante diga que si.

Saberlo no me reconforta sino que me atormenta. Pensar que como dice Dolina cada libro que uno lee es uno que deja de leer.


Saber que el conocimiento es relativo, limitado, difícil de alcanzar e insaciable en comparación con lo que uno espera adquirir.



Por otro lado, Ortega y Gasset nos consuela y nos dice que todas estas carencias no son tan malas.

Que son los hombres vulgares los que siempre están satisfechos de sí mismos. Aquellos que no se exigen nada, no se remiten a instancias superiores y siempre están satisfechos de sí mismos.

Pepe comenta que por el contrario los hombres excelentes son los que siempre se exigen y: “No le sabe su vida si no la hace consistir en servicio a algo trascendente... La nobleza se define por la exigencia, por las obligaciones, no por los derechos. Noblesse oblige."

De todas maneras y, a pesar de los alientos conceptuales que nos da el amigo, muchas veces preferiría... simplente ser feliz porque hoy ME RECIBÍIII!!!!! jajaaa..


Cita: Ortega y Gasset, José, La rebelión de las masas, Madrid, Austral, 1986, 25° Ed., p. 105

viernes, 5 de marzo de 2010

Desacuerdo metafísico con la mierda



















El amigo San Agustín, tras largas disputas con sus contemporáneos, decía que naturaleza humana era buena. “Todo lo que es es bueno”.

Para él, el mal era abandonar el bien adecuado por uno menor; de esta manera el mal no tendría entidad ni se materializaría.
Solo sería el abandono de un bien que se da por el libre albedrío.

Partiendo de esta idea de que todo lo que existe es bueno por el hecho de ser, Kundera en su libro La insoportable levedad del ser acota que “En el trasfondo de toda fe, religiosa o política, está el primer capítulo del Génesis, del que se desprende que el mundo fue creado correctamente, que el ser es bueno y que, por lo tanto, es correcto multiplicarse. A esta fe la denominamos acuerdo categórico con el ser.

Si hasta hace poco la palabra mierda se reemplazaba en los libros por puntos suspensivos, no era por motivos morales. ¡No pretenderá usted afirmar que la mierda es inmoral! El desacuerdo con la mierda es metafísico. El momento de la defecación es una demostración cotidiana de lo inaceptable de la Creación. Una de dos: o la mierda es aceptable (¡y entonces no cerremos la puerta del water!), o hemos sido creados de un modo inaceptable.
De eso se desprende que el ideal estético del acuerdo categórico con el ser es un mundo en el que la mierda es negada y todos se comportan como si no existiese. Este ideal estético se llama kitsch. (…) el kitsch es la negación absoluta de la mierda (…) elimina de su punto de vista todo lo que en la existencia humana es esencialmente inaceptable.”


En mi opinión el checo tiene razón.









Kundera, Milan, La insoportable levedad del ser, Buenos Aires, TusQuets, 2005, 24º ed., 3º reimpresión, pp. 253- 254

lunes, 1 de marzo de 2010

Manifiesto Dito del arte vivo



“El arte vivo es la aventura de lo real. El artista enseñara a ver no con el cuadro sino con el dedo. Enseñara a ver nuevamente aquello que sucede en la calle. El arte vivo busca el objeto pero al objeto encontrado lo deja en su lugar, no lo transforma, no lo mejora, no lo lleva a la galería de arte. El arte vivo es contemplación y comunicación directa. Quiere terminar con la premeditación, que significa galería y muestra. Debemos meternos en contacto con los elementos vivos de nuestra realidad. Movimiento, tiempo, gente, conversaciones, olores, rumora, lugares y situaciones. Arte Vivo, Movimiento Dito. Alberto Greco.24 de julio de 1962.Hora 11:3o.”


Alberto Grecohttp://www.albertogreco.com/manifesto/espanol.htm

domingo, 21 de febrero de 2010

Lo tomaron en serio


3.50 AM. Ana, Mili y yo reunidas frente a una mesa ratona, tomando coca cola. Ocho partidas de poker muertas en un pedazo de papel y la brisa de una conversación sobre casamientos y cremas para peinarse el pelo.

Milagrosa vibración en el bolsillo del jean que es preludio de el ring que me va a librar de las cadenas de la charla boluda que estaba manteniendo con las chicas. Es él, sin dudas ebrio, con más de siete copas de más. Me saluda con un: “¿cómo andás, linda?” y me invita una fiesta en su casa. Trato de estirar la conversación para que me convenza, para que me de razones por las que necesariamente me tengo que ir de la casa de Ana y tengo que sacar de mi boca palabras que honren la racionalidad humana, en vez de seguir esa degradación inminente que acecha en el tema que desde lejos se asoma: “depilación: ¿cera o navaja?”

Me convenció. Me voy para allá. Ya se que es tarde, que la noche está rozando el fin, que él está borracho, que yo estoy sobria; sé que hace frío y que destruyo la reunión con mi partida. Pero si no me voy a ahora, tengo miedo de no irme más. No del lugar físico, sino de la llanura intelectual en la que se hallan insertas mis amigas desde hace varios meses.

Es curioso, pero hace un año, él no me hubiese convencido de irme de la casa de Ana, ni con un ramo de flores y una serenata. En cambio ahora., presentía que las cosas estaban demasiado cambiadas. Ya no comparto nada con ellas. Me aburren, no tengo puntos de conexión con ellas y a veces, me fastidian.

Me despido rápido y salgo airosa de los intentos por mantenerme pegada a un sillón jugando otra partida de naipes.

Tomo el colectivo, línea 152. Desde Cabildo hasta la casa de él se demoran unos quince minutos.

Sucede que apenas subo las escaleras del colectivo vuelve por medio del olfato el recuerdo de una noche de un día, de un mes como este; pero de un año definitivamente diferente. Es el olor a alcohol, a vino de cartón, de vino en damajuana. De vodka mezclado con jugo, de gin con tónica, de fernet, de ron, de pisco. Todo de mala calidad y en cantidades abundantes.

Llego a la casa de la fiesta; llamo por teléfono al anfitrión antes de entrar. Pero él perdió la alegría de unos minutos atrás mientras me invitaba.

Me dice que está muy borracho, que se siente mal. Que pase, que cree que la fiesta sigue, que va a seguir, pero sin él.

Para este momento son las 5.20. ¿Quedarme?, no… irme. Mejor me vuelvo para casa. Otra vez espero que llegue el 152. Tarda un poco más que a la ida, pero llega bastante rápido.

Ahora no es un aroma el que me es familiar. Es todo el ambiente. Tal vez mi abstinencia me haga sentir los olores de forma más aguda, me haga ver la realidad de forma distinta.

No juzgo, observo. Porque yo me vi en todas esas personas que estaban sentadas o paradas; que subían o que bajaban del colectivo. En serio.


Vi al grupo de chicas lindas, borrachas, alegres. Que gritan entre ellas, que cantan, que hacen su pública su noche, su futuro plan, sus intenciones con ese chico, con la vida…

Estaba el borracho con sueño y el dúo de las que con el alcohol se ponen de mal humor, por no decir violentas.

Cuando bajé, cedí el paso a un beodo que había mantenido una charla con una chica bastante ebria a la que le había logrado robar el número de teléfono. Potencial desplante para un desplante llegada la sobriedad.

Hasta casa hay tres cuadras. Hubo más señales de mi ayer que es hoy para muchos: el que se queda en un umbral tratando recuperarse, la que decora la calle con su vómito, el que promete que no toma más, los suicidas que se sacan fotos tirados en el pavimento, arriesgando sus miembros a cambio de la inmortalidad en una máquina digital o, en el mejor de los casos, en un cd.

Los vi y me vi en todos. Estuve en cada vaso que tomaron hoy, en cada juego que hicieron para tomar aún más.